
Entonces, quedó testimoniado que, un primero de julio del 2008 y a casi ocho años de saludar con su Chau (segunda parte del disco en vivo póstumo), la banda que inauguró la sucursal de Madness en esta parte del globo volvió a los titulares. Frente a una audiencia estimada en 10.000 personas, los Cadillacs desplegaron un show de 37 minutos, en el cual dejaron traslucir a donde apunta su segunda fase. Relegando todo tipo de análisis (coyunturales y oportunistas), lo cierto es que el grupo tradujo en felicidad y energía su reencuentro con el gran público.
Vestidos elegantemente para la ocasión y con sus dos cerebros musicales luciendo como discípulos aplicados del Dr. Cormillot, los Cadillacs fueron directamente al hueso con una selección de canciones que anclaron en sus años mozos y obviaron etapas más intrincadas como las que van de Fabulosos Calaveras (1997) a La Marcha Del Golazo Solitario (1999). En dicho sentido, la fuerte presencia de la sección de vientos (se lució especialmente Hugo Lobo de Dancing Mood en carácter de invitado) y la ausencia de Ariel Minimal (personaje clave en los discos antes mencionados), lograron que el combo se interne en el túnel del tiempo y reavive algo de su frescura.
Así, una jam que recordó la intro de “El Genio Del Dub” fue el puntapié inicial para que la multitud delirara con clásicos de la talla de “Manuel Santillán, El León”, “Mi Novia Se Cayó En Un Pozo Ciego” (en versión acelerada que no la favoreció), “Demasiada Presión” (la cita a “Atmosphere” de Joy Division le calzó al dedo), “Siguiendo La Luna” (alternando entre saxo y guitarra, Sergio Rotman sigue demostrando que es el alma del grupo), y “Mal Bicho”. Luego de una sentida dedicatoria a Gerardo "Toto" Rotblat (recientemente fallecido ex percusionista del grupo), los Cadillacs estrenaron “La Luz Del Ritmo”, flamante composición que, entre acentos ska y timbres salseros, parece una outtake del álbum El Ritmo Mundial (1988).
Mientras hombres de seguridad intentaban reducir a quien tuvo la poco feliz idea de encender una bengala, Vicentico empuñó el micrófono y arrió a su team hacia el bis, que explotó con una caliente interpretación de “El Satánico Dr. Cadillac”. En síntesis, los Fabulosos Cadillacs ajustan sus motores y en los próximos meses se verán los resultados con una placa nueva y la cita del 12 de diciembre en el Estadio de River Plate. ¿Hicieron bien en volver? ¿Podrán recuperar terreno? ¿El público les dará el apoyo masivo que recibió Soda Stereo?… Todas preguntas sin respuestas. Para bien o para mal (sabrán elegir la opción correcta), aún los escuchamos cantar.
CLIKEA EN EL TITULO DE LA NOTA... Y SUMERGITE DE LLENO EN EL FABULOSO UNIVERSO CADILLAC!!!
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